viernes, 16 de abril de 2021

Un análisis crítico de la respuesta al COVID

Publicado en la web original: 29 MAR 2021

Por el Dr. R. Iván Iriarte, MD, MS

Desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia mundial COVID-19, han surgido muchas cuestiones que van en contra de los precedentes históricos y han conocido y practicado los principios de salud pública del siglo pasado. Este artículo analiza algunas de estas cuestiones: suposiciones hechas sin pruebas, la definición incorrecta del caso, los problemas de pruebas diagnósticas de PCR, el impacto de estos dos factores en las estimaciones de morbilidad y mortalidad, el cierre de escuelas, las máscaras faciales, los bloqueos y sus efectos en los niños.

 

Suposiciones sobre sars-cov-2 hechas sin pruebas – la creación de pánico

El pánico se ha extendido entre la población en general desde el comienzo de la pandemia, basándose en la idea de la "transmisión asintomática". Esta idea fue fuertemente influenciada por un informe de caso en Alemania, en el que una infección se atribuyó al contacto con una persona asintomática (1). Una investigación posterior reveló que esta persona había estado realmente enferma y había estado suprimiendo sus síntomas con medicamentos (2). El documento engañoso original nunca fue rectificado. Basándose en esto, y los informes de casos limitados de China, los "expertos" comenzaron a promover la idea de que este virus se comporta de manera diferente a otros virus respiratorios. Todo conocimiento previo indica que las epidemias no son impulsadas por individuos asintomáticos (3, 4). Sin embargo, los responsables de la toma de decisiones en esta epidemia determinaron que esto no se aplica al COVID-19 y cada individuo que encontramos podría ser una persona infecciosa capaz de matarnos. Esto es contrario al razonamiento convencional en medicina y salud pública. Las decisiones siempre se han basado en conocimientos previos, hasta que hay pruebas convincentes para refutar lo que pensábamos que sabíamos. Artículos de la literatura han encontrado que la transmisión secundaria por individuos asintomáticos es muy baja(5, 6, 7). En un estudio de cohorte con un tamaño de muestra muy grande, nadie se infectó entre 1.174 contactos de 300 sujetos asintomáticos que habían dado positivo para ELR-CoV-2(8).

Otra suposición promovida por los "expertos" en esta epidemia es la idea de que la población general sería inmunológicamente "ingenua" a este virus y por lo tanto 100% susceptible a desarrollar la enfermedad. Esto no es de nuevo consistente con los conocimientos previos sobre la inmunidad humana a los agentes virales. La inmunidad cruzada es un hecho bien conocido. No es razonable suponer que toda la población es inmunológicamente susceptible al SRAS-CoV-2, cuando en realidad es muy probable que muchas personas tengan al menos inmunidad parcial al virus debido a una infección previa con virus o agentes similares con propiedades antigénicas similares. Hay varios estudios que muestran que los individuos tienen inmunidad al SRAS-CoV-2 por los mecanismos mediados de T-Cell (9, 10, 11, 12, 13).

 

Problemas con la definición de "caso"

A lo largo de siglos de gestión epidémica, un caso siempre constituyó a un individuo enfermo que presentó una serie de criterios clínicos establecidos, confirmados – si se considera necesario – por una prueba de laboratorio. En la pandemia COVID-19, se ha redefinido un "caso" como cualquier persona con un resultado positivo de la prueba de PCR, independientemente de los signos clínicos y síntomas. No hay precedentes históricos para definir una infección sin síntomas con un virus respiratorio como un caso médico.

La práctica ha sido reportar "nuevos casos" todos los días basados en resultados positivos de las pruebas e incluyendo individuos asintomáticos. Cualquier persona con una comprensión rudimentaria de la epidemiología sabe que no es así como se mide la incidencia (nuevos casos) de una enfermedad. Sólo la prevalencia de los resultados positivos de las pruebas se mide todos los días. Como veremos a continuación, estos resultados no se relacionan necesariamente con la infecciosidad. El número de resultados positivos notificados depende del número de pruebas administradas. Cuando se está administrando un alto volumen de pruebas, habrá un alto número de positivos. Estos resultados positivos de las pruebas no son "nuevos casos médicos" con la enfermedad.

La forma correcta de estimar la incidencia de la enfermedad es hacer que los médicos cuenten e informen a los sujetos que están enfermos con síntomas característicos y luego se confirman como casos de COVID-19 a través de un resultado positivo de la prueba. La incidencia de hospitalizaciones debe notificarse de la misma manera.

 

Problemas con la prueba PCR

Hay serios problemas con el uso de la prueba pcr en individuos asintomáticos (14). Hay una extensa literatura que muestra que la prueba pcr no es un "estándar de oro" para definir un caso de enfermedad y que puede tener un alto porcentaje de resultados falsos positivos(15, 16, 17). Sigue siendo un principio epidemiológico bien conocido que incluso con una prueba altamente sensible y específica, si la prueba se administra en una población con baja prevalencia de enfermedad o infección, habrá un porcentaje relativamente alto de resultados falsos positivos.

Esto se vuelve aún más problemático a la luz de los estudios que muestran que en un alto número de ciclos de amplificación (como se han utilizado durante esta pandemia) la prueba PCR detecta fragmentos de ARN que no representan un virus viable (18, 19, 20, 2122). Las autoridades que gestionan esta epidemia han estado identificando a las personas que están sanas y no representan un riesgo para la comunidad.

Corman, Drosten y varios otros(23)escribieron el documento de investigación utilizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a principios de 2020 para establecer la prueba de ITP como criterio principal para diagnosticar el COVID-19. Un panel independiente de científicos encontró que este trabajo contenía un gran número de defectos en su metodología y en la validez de los resultados. Además, fue aceptado para su publicación de manera más irregular sin la revisión por pares estándar (24).

En una comunicación escrita el 13 de enero de 2021 y publicada el 20 de enero de 2021, la OMS confirmó que las pruebas de ITP no debían utilizarse como único método de diagnóstico del COVID-19; sólo se deben utilizar cuando los signos clínicos y los síntomas están presentes, y pueden producir resultados falsos positivos en ciclos de alta amplificación (25). El paquete inserta los kits de prueba de PCR que acompañan, indican que la prueba debe administrarse únicamente a pacientes con signos y síntomas sugestivos de COVID-19 (2627).

 

Problemas con estimaciones de indicadores de morbilidad y mortalidad

Es evidente que los "casos" covid-19 se están definiendo incorrectamente. La conclusión lógica es que puede haber errores importantes en todos los informes de incidencia, muertes y hospitalizaciones atribuidos a esta enfermedad. En los Estados Unidos, cualquier persona que muere con una prueba de PCR positiva reciente para EL SARS-CoV-2 (hasta 30 días antes de la muerte) se cuenta como una muerte covid-19. Las directrices de los CDC publicadas en abril de 2020 fomentan la notificación del COVID-19 como la causa subyacente de muerte en circunstancias en las que desempeñó un papel en la muerte, incluso sin confirmación de laboratorio (2829). No está claro hasta qué punto esto se hizo también en otros países. Es muy importante investigar este asunto, ya que es probable que se infla el número reportado de muertes atribuidas al COVID-19.

 

Medidas de mitigación

Los líderes mundiales creen - sin pruebas - que la manera de mitigar los efectos de la epidemia consiste en imponer medidas de confinamiento, el uso generalizado de máscaras, restricciones a las actividades sociales, restricciones a la movilidad, cierres de negocios, toques de queda, cierres de escuelas y más, incluyendo el rastreo de contactos y la cuarentena de individuos asintomáticos. En el pasado, la OMS estableció que estas dos últimas medidas no debían utilizarse bajo ninguna circunstancia (30). Estas medidas fueron teorizadas para ser eficaces sin ninguna prueba, y los posibles daños causados por estas políticas no fueron calculados ni tomados en cuenta. Esto va en contra de los principios fundamentales de la salud pública y la medicina, que exigen que la aplicación de cualquier intervención esté respaldada por pruebas de su eficacia. Cualquier intervención debe intentar minimizar el impacto en la vida cotidiana de la población. El objetivo declarado de todas las políticas de salud pública es reducir el daño total a la población, al tiempo que se considera una amplia gama de factores de salud, económicos y sociales. El objetivo no es reducir el daño de una sola enfermedad.

 

Cierres de escuelas: los niños son "asesinos de abuelitos"

El impacto que la respuesta epidémica ha tenido en los niños es una de las mayores desgracias de la historia. Al comienzo de la epidemia de COVID-19, se estableció que los niños en su mayoría tienen una presentación leve o asintomática de la enfermedad. Sin embargo, los responsables de la toma de decisiones promovieron sin descanso la idea de que los niños, aunque rara vez se enferman, son capaces de infectar a los demás. Esta idea sin apoyo fue suficiente para ordenar el cierre de las escuelas y mantener a los niños alejados de sus abuelos, como si fueran potenciales "asesinos de abuelas". Los estudios demuestran que los niños no transmiten significativamente la infección (31). Sin embargo, ya vemos los efectos adversos que el confinamiento y el cierre de escuelas han tenido en la salud mental de los niños y adolescentes (32). La experiencia de Suecia demuestra que mantener las escuelas abiertas no da lugar a ningún exceso de morbilidad o mortalidad en niños o maestros (33). Un artículo reciente encontró que los adultos que viven en hogares con niños en realidad tienen un menor riesgo de enfermarse con COVID-19 que los adultos que viven en hogares sin hijos (34).

 

Uso de máscaras

Hay muchos estudios que demuestran que el enmascaramiento no es eficaz en la prevención de la transmisión de infecciones, excepto posiblemente en entornos donde hay personas enfermas(35, 36, 37, 38, 39). Un documento reciente publicado por la OMS -en diciembre de 2020- afirma que existen pruebas muy incoherentes que demuestran la eficacia del uso de máscaras en la comunidad para la prevención de infecciones por virus respiratorios, incluido el COVID-19 (40). Cuando comparamos las curvas epidémicas en lugares con y sin mandatos de máscara, las curvas se ven similares. De hecho, observamos un mayor número de infecciones por cada 100.000 habitantes en lugares con mandatos de máscara (41).

El argumento más importante contra el uso obligatorio de máscaras es simplemente la falta de evidencia de que cualquier persona sin síntomas caminando por la comunidad será una persona contagiosa. En la gestión de la salud pública, a veces es apropiado imponer una cierta medida a un individuo, por el bien común, cuando hay evidencia de que el individuo representa un riesgo importante para el resto de la población. Sin embargo, no es aceptable restringir o imponer un comportamiento a individuos sin evidencia de que el individuo representa un riesgo significativo para la comunidad, y que esta medida no dañará al individuo. Es muy poco probable que una persona asintomática sea infecciosa. Por lo tanto, es injustificado exigir a todos que usen una máscara en la comunidad, incluso si las máscaras han demostrado algún beneficio cuando son usadas por individuos con síntomas. Este argumento se hace aún más fuerte cuando tenemos en cuenta los posibles efectos adversos de las máscaras. Estos incluyen síntomas como dolores de cabeza, mareos, dificultad para respirar y otros problemas como impacto psicológico, acné, infecciones respiratorias y problemas dentales(42, 43, 44, 45).

 

Encierros

"Sin encierros, la situación habría sido peor". Esta es la afirmación de los defensores del encierro. Sin embargo, esto es el equivalente a administrar el tratamiento a un paciente y afirmar que a pesar de un resultado negativo el tratamiento es eficaz, porque sin el tratamiento la condición del paciente habría sido aún peor. Nunca en epidemias o pandemias pasadas se han impuesto bloqueos como estrategia de mitigación en un área grande o durante un largo período de tiempo. Los estudios han demostrado que los bloqueos causan consecuencias negativas no deseadas al bienestar social, la salud mental, la salud física, la movilidad, el empleo, la educación y la economía en general, al tiempo que socavan los derechos fundamentales. Las muertes inducidas por el encierro ocurren en personas más jóvenes, causando un aumento en los años totales de vida perdidos. La comparación de las curvas epidémicas en lugares con bloqueos estrictos y aquellas con medidas menos estrictas no muestra diferencias significativas en los indicadores COVID-19(46, 47, 48, 49, 50, 51, 52, 53, 54, 55, 56). Un simple análisis costo-beneficio mostraría claramente que los daños en el bloqueo superan en gran medida cualquier beneficio reclamado.

 

Resumen

Es inexplicable que los gobiernos mundiales y los "expertos" que les aconsejan hayan optado por ignorar completamente esta información como si no existiera, y persistan en hacer lo siguiente:

1.    Reportar "nuevos casos" diariamente, utilizando solo los resultados de las pruebas PCR.

2.    Hacer pruebas masivas de PCR, incluyendo individuos asintomáticos.

3.    Imponer cuarentenas a individuos asintomáticos basándose en un resultado positivo de la prueba o antecedentes de exposición.

4.    Exigir el uso de máscaras a pesar de la falta de pruebas para apoyar este mandato.

5.    Insistiendo en que los encierros son la manera de mitigar la pandemia. Se necesita urgentemente una corrección del rumbo en la gestión de esta epidemia. La respuesta a la epidemia covid-19 debe basarse en datos fiables y principios sólidos de salud pública que se han practicado con éxito durante más de un siglo.

Las siguientes medidas deben adoptarse inmediatamente:

a.               a. Proporcionar al público información precisa sobre el riesgo COVID-19 con el fin de reducir          el  miedo.

b.                b. Cese la administración masiva de pruebas diagnósticas en individuos asintomáticos.

  1. Definir casos de acuerdo con criterios clínicos – confirmados por pruebas de laboratorio. La determinación de un caso debe ser la decisión de un médico debidamente licenciado.
  2. Utilice la definición de caso mencionada anteriormente para determinar indicadores como nuevos casos (incidencia), hospitalizaciones y mortalidad.
  3. Establecer medidas para proteger a las personas vulnerables.
  4. Anime a la población a tomar medidas de higiene como lavarse las manos, cubrirse la boca al toser y quedarse en casa cuando esté enferma.
  5. Escuelas abiertas, negocios y viajes.

h.    Estas medidas se describen en un documento publicado por Pandemics Data & Analytics titulado: "Protocolo para la reapertura de la sociedad"(57).

 

Referencias

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  2. ICSL (Consorcio Internacional de Científicos en Vida). Informe de revisión corman-drostenhttps://cormandrostenreview.com/cease-and-desist-order-fuellmich-drosten/
  3. Fauci, A. https://www.youtube.com/watch?v=w6koHkBCoNQ&amp%3Bfbclid=IwAR1KpZcOLcqJx19wUfg7YCNNr3bT_lWlLyiutZ_tBZKwvY1EDO9G17LQ2eg
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  51. Kulldorff, Instituto M. Americano de Investigación Económica (2020). https://www.aier.org/article/twelve-principles-of-public-health/
  52. McClintock, T. Lockdowns nos están matando. Demócrata de montaña. Febrero de 2021. https://www.mtdemocrat.com/opinion/guest-column-lockdowns-are-killing-us/
  53. Meunier, T. Las políticas de bloqueo total en los países de Europa Occidental no tienen impactos evidentes en la epidemia de COVID-19 (2020). https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.04.24.20078717v1
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  55. Schneider, P. Canadian Health Expert: El costo de los bloqueos es al menos 10 veces mayor que los beneficios. 15 de enero de 2021. https://phillipschneider.com/canadian-health-expert-costs-of-lock-downs-are-at-least-10-times-higher-than-the-benefits/
  56. PanData: https://www.pandata.org/
  57. Protocolo para reabrir la sociedad. Diciembre de 2020. https://www.pandata.org/about/protocol-for-reopening-society/




ARTICULO REPRODUCIDO DE LA FUENTE:

https://www.pandata.org/a-critical-analysis-of-the-covid-response/

 

miércoles, 17 de marzo de 2021

Nacimiento y consecuencias del COVID-19. Parte 4 (Final)

20 mayo, 2020. 

El domingo de Pascua, el presidente de un país muy ligado al nuestro, Argentina, estaba reunido con los gobernadores de las provincias –equivalentes a los presidentes de las CC.AA. españolas-.

Le pedían la reducción del confinamiento por las consecuencias en la economía y el empleo. Se habían cerrado 3.000 empresas y perdido 300.000 puestos de trabajo. El mensaje era claro: Más que por el Covid – 19, los argentinos iban a morir de hambre. El presidente, Alberto Fernández, estaba planteándose rebajar la rigidez de la medida. En medio de la discusión entró una llamada telefónica. Finalizada la misma, los gobernadores vieron como Fernández daba un giro imprevisto, volviendo a ser inflexible en las medidas de confinamiento ¿Qué había sucedido?

La llamada recibida era de George Soros.

Según Juan Antonio de Castro, coautor del libro Soros: Rompiendo España, el famoso especulador ofreció a Fernández  22.000 millones de dólares e interceder ante al FMI para flexibilizar las condiciones del pago de la deuda; a cambio, debía mantener el confinamiento, agilizar la tramitación de la legalización del aborto, facilitar la implantación de la universidad vinculada a la Open Society –una de las organizaciones de Soros- y la adjudicación de algunos monopolios, entre ellos, el eléctrico. Le hizo otra oferta que expondremos más adelante.

Deberíamos preguntarnos qué tendrán que ver los intereses de este “buen” hombre con el confinamiento motivado por un problema sanitario. Igualmente, habría que preguntarse la relación entre el mundo de sus negocios especulativos y la legalización del aborto. No deja de sorprender y alarmar que, asimismo, semejante personaje ofreciera su influencia ante el FMI, uno de los organismos internacionales más importantes de la gobernanza mundial.

Como podemos ver, las corrupciones patrias son una minucia comparadas con lo que se cuece en las instancias supranacionales. Curiosamente es en esas instancias donde los creyentes en la “Armonía Universal” beben los vientos por entregar las soberanías de los Estados-nación. Algo inaudito, salvo que tengan línea directa con Dios todopoderoso y les haya soplado que pondrá al frente de ellas al mismísimo Arcángel San Gabriel. No sé a Uds., pero a mí Christine Lagarde muy arcangélica no me parece; como tampoco sus predecesores ni su actual sucesora.

Volvamos a Soros y a su injerencia en Argentina, aceptada con entusiasmo por su presidente.

Tras la suspensión de pagos de Méjico en 1982, el mundo financiero estableció nuevas reglas para asegurarse el cobro de las deudas soberanas. Hasta entonces, el aval de las mismas solía ser las empresas públicas del Estado endeudado. A partir de aquel momento, apareció una nueva garantía: el territorio; y el lema utilizado no da lugar a dudas:

“Las empresas en quiebra pagan con su patrimonio. Los países en quiebra pagan con su territorio”

Como la ejecución de una deuda mediante la apropiación de un territorio ajeno sería muy impopular y conflictiva, el hecho se disfraza de protección de derechos, ya sean humanos, democráticos, singulares….

La Patagonia está en la mira. Es una región de vastísima riqueza y prácticamente despoblada. Se ha creado un movimiento indigenista, el de los mapuches, reclamando autonomía. Su sede está en Bristol, Gran Bretaña, un lugar muy indígena, como todos sabemos. La impostura del movimiento llega al punto de enarbolar una bandera, antes desconocida, para dar mayor simbolismo a su reivindicación. Incluso la bandera se diseñó en Bristol.

El hundimiento económico de Argentina, consecuencia de las medidas de confinamiento, va a generar tal volumen de deuda añadida que puede poner en bandeja una nueva organización territorial del país que, sin plantear la independencia total de la Patagonia, lleve a la explotación de sus recursos por los intereses mundialistas, no por concesión –fórmula tradicional- sino mediante alguna ingeniería jurídica creada al efecto.

El desenlace del confinamiento: una deuda desbocada y una nación empobrecida, sería el momento ideal para la depredación de este país hermano, con unos habitantes sin ánimo para oponerse a nada, salvo reclamar un plato de lentejas que llevarse a la boca.

El escenario descrito, sí encajaría perfectamente con los intereses de este gran “benefactor de la humanidad”. Claro que nada podría realizarse sin la complicidad del gobierno y la clase política ¿A dónde irán a parar los 22.000 millones de dólares? ¿Sólo a ayudas sociales?

La situación de Argentina y de España es muy pareja:

Gobiernos y clase política dominante, ambos mundialistas.

Estrechos vínculos de los dos Gobiernos con George Soros.

Hundimiento económico que supondrá un crecimiento enorme del déficit y arrastrará a los Estados a unas deudas públicas impagables a pesar de, en el caso de España, posibles subsidios procedentes de la UE.

Regiones ricas reclamando derechos fragmentarios.

Movimientos políticos defensores de privilegios particularistas, uno bajo el escudo del nacionalismo, otro bajo el del indigenismo.

En ambos casos, estamos ante la intención de cobrar una deuda descomunal alimentada por políticas ¿irresponsables o cómplices? Es difícil creer en tanta irresponsabilidad continuada.

Nos había quedado pendiente otra oferta de Soros al presidente argentino, ésta, muy relacionada con España: La instalación de una planta de la compañía Grifols. Esta empresa catalana, simpatizante del movimiento independentista, está participada por George Soros. El pasado 5 de Mayo anunció haber finalizado el desarrollo de unos “tests”, al parecer más efectivos que otros ya existentes, para detectar el coronavirus.

Unas de las mayores críticas recibidas por el Gobierno ha sido, precisamente, su poca “habilidad” para adquirir esta clase de pruebas. Su encadenamiento de errores ha llamado poderosamente la atención, y la disculpa de la Ministra de Exteriores de que España estaba poco habituada a comerciar con China pareció una broma mala, muy mala; España importó de este país más de 29.000 millones de euros en 2.019

¿Puede equivocarse alguien tanto disponiendo de empresas nacionales experimentadas en este tipo de comercio internacional?

¿Acabará comprando el Gobierno “tests” para hacer pruebas masivas? En caso de comprarlos, ¿quién será la empresa adjudicataria?

Y ¿el empeño de Soros por legalizar el aborto? Me referiré a él sin entrar en criterios morales ni religiosos.

Recordemos la famosa fórmula de Bill Gates integrada por cuatro factores, cuya interacción, según él, sería la responsable de la emisión de CO2.

CO2 = P x S x E x C

CO2: La cantidad de dióxido de carbono emitido a la atmósfera.

P: La cantidad de población

S: La cantidad de servicios que necesita una persona promedio (S/P)

E: La cantidad de energía necesaria por S/P

C: El CO2 emitido por unidad de energía necesaria para atender a una persona promedio.

Gates abogó en su conferencia de 2010, titulada “Innovando hacia cero”, porque las emisiones de CO2 se aproximaran, precisamente, a cero. Para ello, sería necesario que el factor P –población- se redujera, asimismo, a límites cercanos a cero.

Si Gates aboga por minimizar la variable P de su famosa ecuación, deberíamos preguntarnos:

¿Qué factores influyen en P?

1.-Las relaciones sexuales entre hombres y mujeres.

2.-Que estas relaciones sean estables.

3.-La disponibilidad de un tiempo razonable para la educación de los hijos.

4.-Un mínimo de recursos materiales vitales.

5.-La esperanza de vida.

6.-La consideración moral acerca del nasciturus (concebido y no nacido).

7.-La consideración moral acerca de los más mayores.

8.-La implantación de los llamados derechos reproductivos.

Aunque pudieran existen más factores, los ocho citados estarían, a mi entender, entre los de mayor incidencia en la sociedad actual. Quiero volver a repetir que no hay intención moral en este somero análisis aunque la palabra moral aparezca en los factores 6 y 7.

¿Cómo se conseguiría minimizar el valor de P? Haciendo que todos los factores citados tendieran a cero; es decir:

Reduciendo al máximo el intercambio sexual entre hombres y mujeres.

Reduciendo al máximo la estabilidad de sus relaciones.

Reduciendo al máximo la disponibilidad de tiempo para dedicar a los hijos.

Ídem los recursos materiales.

Ídem la esperanza de vida.

Ídem la consideración moral del nasciturus: P tendería a 0 entre quienes defienden que el nasciturus es sólo un objeto patrimonio de su madre y, por tanto, la viabilidad existencial de aquél dependería de la voluntad de ésta, y a 10 entre quienes afirman que el nasciturus es un ser humano individual en gestación, dependiente de su madre para desarrollarse, pero no propiedad de la misma, por tanto su voluntad no podría interferir en su curso vital.

Ídem la consideración moral de los más mayores.

Pongamos como ejemplo las declaraciones de miembros del gobierno Holandés durante la crisis del Covid -19 relativas a la dedicación que deben merecer los mayores en un sistema de salud: Es evidente que juegan un papel distinto en Italia que en Holanda. En nuestro país, a partir de determinada edad, los mayores no ocuparían una cama de un hospital (la cita es una paráfrasis).

La consideración moral hacia los mayores de la sociedad italiana haría que P tendiera a 10, mientras que la de Holanda, haría que tendiera a cero.

Finalmente, una nula implantación de los llamados derechos reproductivos (donde se incluye al aborto) supondría que el valor de P tendería a 10, mientras que en una absoluta implantación de los mismos, la tendencia sería a 0.

Lo que he tratado de mostrar en esta explicación es que la petición de Soros al presidente argentino para agilizar la legalización del aborto tiene como objetivo reducir la P (población) de la fórmula de Gates. Una obsesión de la ideología mundialista, muy bien travestida con el mantra de los derechos; en este caso, reproductivos.

Al final, en la fórmula de Gates el factor clave no es P, son E (La cantidad de energía necesaria por S/P) o C (El CO2 emitido por unidad de energía necesaria para atender a una persona promedio) Sin embargo, su obsesión es la P.

Es una lástima que alguien con una fortuna de más de 110.000 millones de dólares, sin contar los fondos de la Fundación Bill y Melinda Gates, en vez de abogar por la reducción forzosa de la población, y en vez de colectar todos los años ingentes fondos para aplicar su ideología –porque de eso se trata- no dedicara el mismo esfuerzo en poner en práctica las patentes de Nicola Tesla, quien dedicó toda su vida a la consecución de la energía libre, una energía limpia, barata, prácticamente infinita, accesible a todo el mundo, que transformaría las relaciones de poder. ¡Ay! Seguramente a estos filántropos no les gusta esto de cambiar las relaciones de poder. La enorme riqueza generalizada que subyace tras los diseños para la liberación de energía de Tesla no puede ser del agrado de especuladores ni de informáticos devenidos en mesías de la humanidad. La riqueza y el poder cuanto en menos manos, mejor. Es preferible gastar inmensos recursos en corromper gobiernos, romper Estados, depredar naciones, pagar a organizaciones inútiles excepto para confundir y atomizar al ser humano en particularismo inverosímiles y, por supuesto, reducir esa P, que tanto les molesta, a la mínima expresión. Cosas de la gobernanza mundial.

El Evento Covid -19 se presenta como la ocasión perfecta para que países como España y Argentina sean puestos a disposición de gente de esta catadura.

Algo muy difícil de lograr sin la complacencia de quienes ostentan el “democrático” poder.


Marcelino Lastra Muñiz

 

PUBLICADO EN:  https://www.miciudadreal.es/2020/05/20/nacimiento-y-consecuencias-del-covid-19-parte-4/

 

martes, 16 de marzo de 2021

Nacimiento y consecuencias del COVID-19. Parte 3

Como todo acontecimiento excepcional, esta pandemia está moviendo placas tectónicas de todo tipo. 

Consecuencia de estos movimientos ha sido y es la aparición de una serie de hechos inexplicables, entendiendo como tales aquellos cuya razón es difícil de entender o advertir. Difíciles de advertir, porque suceden sin darnos cuenta; y de entender, porque nuestras ideas preconcebidas podrían ser un obstáculo para tener una idea clara de lo que está ocurriendo.

 Pero también han aparecido hechos extraordinarios, esos que se salen de lo común y corriente.

Para analizar el evento Covid- 19 está bien fijarse en España, pero insuficiente; es imprescindible coger altura y contemplar al resto de los Estados-nación del mundo.

El primero de estos hechos extraordinarios, de unas consecuencias trascendentales, fue la actuación de médicos patólogos italianos que estuvieron en desacuerdo con las recomendaciones/instrucciones de la OMS y decidieron que si no se efectuaban autopsias nunca se sabría qué estaba pasando. Realizaron 500 y se encontraron con que los procedimientos emanados de la OMS eran erróneos. Hasta entonces, los respiradores eran considerados un elemento fundamental del tratamiento; recordemos que en España, su falta hizo que el Gobierno pidiera ayuda a la OTAN.

Las autopsias sacaron a la luz que el virus producía una tormenta inflamatoria en los pulmones debido a las alteraciones de las citoquinas, pudiendo generar trombocitos y, por tanto, el riesgo de obstruir las arterias o venas encargadas de irrigar cada segmento del pulmón. La carencia de sangre producía la muerte de la parte pulmonar afectada. Cuando esta situación continuaba, la oxigenación pulmonar desaparecía, produciendo la muerte del paciente. En los procedimientos de la OMS, la parte pulmonar afectada fue catalogada como zona neumónica, confundiendo a los médicos, quienes dieron por sentado que se trataba de una neumonía. El uso de los respiradores pudo haber causado un número de muertos imposible de cuantificar; en vez de oxigenar pudieron asfixiar a los afectados. Cuando los médicos italianos cambiaron el procedimiento de la OMS por otro basado en antiinflamatorios, anticoagulantes (antiagregantes plaquetarios) y antibióticos para combatir la acción bacteriana en la sangre -origen de los trombocitos-, en 48 horas fueron dadas de alta alrededor de 20.000 personas.

La Dra. argentina Chinda Brandolino ha manifestado que la prohibición de hacer autopsias y cremar a los cadáveres ha servido para ocultar la verdad.

También en Argentina, la abogada Déborah Huczek ha reclamado que la OMS y sus directivos sean juzgados por crímenes contra la humanidad por ser responsables de la propagación del virus.

Todos deberíamos salir a los balcones para aplaudir a estos patólogos italianos que antepusieron su deontología profesional al seguidismo jerárquico portador de instrucciones, cuanto menos, extrañas.

El segundo hecho extraordinario es, a mi entender, el informe del Centro de Información Nacional Bacteriológica de EE.UU.; su título: “La vacunación contra la influenza e interferencia con otros virus respiratorios en el personal de Defensa en la temporada 2.017-2.018”

La Dra. Brandolino difundió la conclusión de dicho informe, donde se establece: “La interferencia viral derivada de la vacuna se asoció significativamente con el coronavirus y el metaneumovirus humano”.

Esta interferencia viral podría haber sido la responsable de lo sucedido en Italia: La misma doctora afirmó que el 100% de las personas afectadas por el coronavirus en Lombardía había sido vacunado obligatoriamente contra la gripe; y denunció el error sobre el llamado enfermo asintomático, sencillamente porque “cuando alguien no tiene síntomas está sano”, y que aquellos que pasaron el Covid – 19 y presentan anticuerpos tienen un virus débil, domado, que si contagiara a otra persona crearía un efecto benefactor, ya que lo haría inmune sin riesgo para la salud debido, precisamente, a la poca virulencia del patógeno. Esta llamada inmunidad de rebaño es lo que ha permitido la supervivencia de la especie humana, no el confinamiento.

El tercer hecho extraordinario se está produciendo en África.

La coalición de partidos de la oposición de Nigeria (CUPP) ha denunciado el intento de soborno de Bill Gates -10 millones de dólares- para que la Cámara de Representantes aprobara de forma urgente, soslayando el trámite parlamentario, el Proyecto de Ley de Control de Enfermedades Infecciosas 2.020, conocido coloquialmente como Proyecto de Ley de Vacunación Obligatoria “que propone la vacunación obligatoria de todos los nigerianos, incluso aunque no se hayan descubierto las vacunas”. Es decir, el Sr. Gates pretende que cada vez que su entramado “filantrópico” “descubra” una nueva vacuna contra lo que sea, los nigerianos deberán ponérsela obligatoriamente.

El presidente de Tanzania, John Magufuli, utilizó a los órganos de seguridad del país para enviar al laboratorio donde se analizaban los test del Covid -19 muestras de cabras, ovejas, pájaros, papaya…., haciéndolas pasar por humanas. El resultado fue que algunas, como las de la papaya, cabra y pájaros, dieron positivo de coronavirus. Magufuli, que es matemático y químico, manifestó:

“Es posible que haya errores técnicos o que los reactivos importados tengan problemas. También es probable que los técnicos estén siendo pagados para inducir al error”

De manera muy diplomática, el presidente tanzano lanzaba la sospecha de sabotaje y corrupción con la finalidad de crear una epidemia en dónde no la había. Tampoco evitó cuestionar a la OMS, elegantemente.

El cuarto hecho fuera de lo común ha sido la llamada del presidente de Madagascar para expulsar a la OMS de África. Acusó a Europa de mala fe con África. De crear instituciones para controlar a los países africanos. Afirmó que África ha encontrado un medicamente contra el coronavirus, pero que Europa lo desprecia porque “cree que tiene el monopolio de la inteligencia”.

Supongo que Andry Rajoelina ha hablado con conocimiento de causa. Siento mucho que dentro de ese nombre genérico de Europa se encuentre España que no tiene vela en este entierro. Efectivamente, la Europa transpirenaica ha dejado mucho, muchísimo, que desear con el continente Africano.

El medicamento en cuestión procede de la artemisa, en concreto de la variedad “artemisa annua”.  Esta planta también se encuentra en las Canarias.

Desconozco el éxito del llamamiento del presidente malgache. La “ilustrada y revolucionaria” Francia; la “liberal” Gran Bretaña; la “laboriosa” Alemania; la “comerciante” Holanda; la inane –sin comillas- Bélgica, tienen sobrada experiencia en encarrilar a quienes osan alzar la voz.

El cuarto hecho extraordinario vuelve a nacer en Italia. Este país, como España, está controlado por el mundialismo. Sin embargo, los actos disidentes obtienen repercusión por su valentía. Que un médico sea valiente por hacer su trabajo - una autopsia - nos indica el grado de coacción totalitaria de las democracias posmodernas. Lo mismo sucede en la política. Que una diputada, Sara Cunial, haya saltado a la fama por hacer el suyo, nos señala tres cuartos de lo mismo. Esta mujer llena de coraje puso voz a lo que es un secreto a voces y, lo mismo que con sus compatriotas médicos, me quito el sombrero ante ella y le hago una reverencia en señal de mi más sincero respeto.

Cunial nos recordó como el filósofo inglés Hobbes decía que “el poder absoluto no nace de una imposición desde arriba sino de la elección de individuos que se sienten más protegidos renunciando y concediendo la propia libertad a otras personas”.

En su discurso, Cunial fue muy clara y habló sin ambages sobre la finalidad escondida tras el Covid – 19:

“El verdadero objetivo es el control total, el dominio absoluto de los seres humanos, convertidos en conejillos de indias y esclavos, violando la soberanía y el libre albedrío. Todo esto a través de engaños, travestidos de compromisos políticos.”

La comparecencia de la diputada italiana terminó dirigiéndose al presidente italiano:

“Querido presidente Conmte, la próxima vez que reciba una llamada del filántropo Bill Gates envíelo directamente a la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad, de lo contrario, díganos cómo deberíamos catalogar al amigo abogado (refiriéndose a Conmte) que recibe instrucciones de un criminal”

Son pocas, pero cada vez más, las voces disconformes, disidentes e, incluso, rebeldes. No es fácil.

He hablado con profesionales médicos, enfermeros, conocidos de los medios de comunicación más representativos, políticos de diferentes siglas de nuestro país y con gente de Hispanoamérica de los mismos sectores. Si tuviera que resumir mi experiencia con una palabra, sería confusión. Mi opinión más íntima es que se trata de una confusión fingida; un parapeto cimentado en ideas preconcebidas de años. La idea de la “Armonía Universal” vive con mucha fuerza; cada uno la manifiesta a su manera. Incluso gente con ideologías diversas se aferran a ella. Enfrentarse a la realidad es un choque difícil de asumir. No existe ninguna “Armonía Universal”. La experiencia vital es el resultado de una dialéctica permanente de intereses encontrados; en ella, el “boquerón que se duerme, la corriente se lo lleva”, dice el refrán y no se equivoca. Los medios audiovisuales tienen magia, crean nuestra realidad y proporcionan al televidente la impresión de estar bien informado. Es casi imposible mantener, no digo ya cultivar, el espíritu crítico conviviendo día tras día con el televisor y las películas o programas cuyo contenido es una droga evasiva llamada entretenimiento; ese instrumento utilizado para “desconectar”. Lo malo es que al desconectar de los problemas, desconectamos de darles una solución; con el peligro de convertirnos en el boquerón que la corriente se lleva. Pensemos si no ha llegado el momento de desenchufarnos de tanta pantalla extraplana y salir a pasear para hablar con uno mismo o con amigos, familiares, no para buscar la evasión, sino para debatir sobre la realidad de las cosas y romper el cascarón mental en que estamos confinados.

Marcelino Lastra Muñiz

PD:

Cuando me propuse escribir esta serie de artículos sobre lo que llamé el Evento Covid – 19, creo que acerté en los asuntos a tratar de acuerdo al enfoque que pretendía dar a mi análisis; me equivoqué, sin embargo, en la extensión. Tres artículos, a pesar de su amplia largura, son poca cosa.

Por eso, la serie sobre el Covid – 19, continuará en próximos artículos.

Fuentes:

https://www.infobae.com/america/opinion/2020/04/23/la-oms-es-responsable-de-la-diseminacion-del-coronavirus-y-debe-ser-juzgada/

https://dailypost.ng/2020/05/04/bill-gate-offered-house-of-reps-10m-bribe-for-speedy-passage-of-compulsory-vaccine-bill-cupp-alleges/?fbclid=IwAR01kRMqzhAgVRPKfSwvhTuCHHlsGBIqybQ2zXCYdhCwkpd8ckvad0Hp1oY

https://www.laprensa.hn/mundo/1377893-410/tanzania-coronavirus-presidente-pruebas-test-covid-19-animales-positivos

The President of Madagascar, Andry Rajoelina has called on all African Nations to quit the World Health Organization (WHO)

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Marcelino Lastra Muñiz

PUBLICADO EN:  https://www.miciudadreal.es/2020/05/17/nacimiento-y-consecuencias-del-covid-19-parte-3/

 

 

domingo, 14 de marzo de 2021

Nacimiento y consecuencias del COVID-19. Parte 2

Que los derechos fundamentales sean afectados y la respuesta ciudadana consista en aplaudir la decisión es señal de que la psicosis colectiva ha madurado lo suficiente.

Vox fue el primer grupo parlamentario en pedir al gobierno el establecimiento del Estado de Alarma. También fue el primero en pedir el cierre de fronteras a vuelos procedentes de países donde el coronavirus se había hecho fuerte.

Finalmente, el 14 de Marzo comenzó la suspensión del derecho a la libre circulación de los españoles, excepto para los relacionados con actividades consideradas esenciales. La palabra confinamiento se hizo de uso común y en España se estableció la ilegalidad como forma de gobierno. Desde el comienzo, desde el minuto uno; porque el Estado de Alarma no permite la supresión de ningún derecho fundamental, sólo limitar la libertad de circulación y reunión en horas y zonas concretas. El confinamiento fue una medida ilegal. Es importante resaltar este hecho porque es de una enorme gravedad. La primera consecuencia de esta ilegalidad consentida es que la policía y la Guardia Civil reprimieran a personas por el único hecho de dar un paseo, ir a un supermercado algo más alejado, montar en bici o, simplemente, estar sentado a la puerta de su casa sin que hubiera persona alguna en varios metros a la redonda ¿Dónde estaba el peligro de contagio?  

Durante este tiempo, a los españoles se les ha suspendido la libertad de residencia, circulación, reunión y manifestación, en virtud de una aplicación del Estado de Alarma excedida en sus atribuciones.

Había formas de haber enfrentado la crisis sanitaria sin necesidad de violentar el ordenamiento jurídico.

Que el poder se acostumbre a ser irrespetuoso con la Constitución sabiendo que cualquier recurso al TC tardará años en resolverse debería ser una pésima noticia para todo ciudadano de un Estado de derecho, independientemente de su preferencia ideológica. En ese período la nación política, supuestamente soberana, estará al albur de la voluntad caprichosa de cualquier ejecutivo, lo que denota un pésimo diseño en la efectiva protección de los derechos fundamentales.

Gracias a una psicosis colectiva muy bien diseñada, condicionando el comportamiento general, se ha sentado un precedente peligroso e innecesario.

Goebels supervisaba la construcción de los campos de concentración nazis. Al recibir los planos de uno de ellos se encontró con una pregunta:

-¿Cuántos soldados cree Ud. que serían necesarios para custodiar el recinto? - Goebels estimó que su capacidad rondaría los 10.000 prisioneros.

-50 –fue su respuesta.

-¿No le parece que habrá mucha desproporción entre soldados y prisioneros? –argumentó el encargado del campo; Goebels zanjó el debate de la siguiente forma:

- De cada 1.000 prisioneros sólo uno intentará oponerse a la disciplina interna. El resto cumplirá y colaborará para mantener el orden; su instinto de supervivencia les hará actuar así. La misión de los soldados es detectar a los rebeldes potenciales y destruirlos. Por eso, aunque con 10 sería suficiente, dispondrán de 40 más.

Tal y como corroboró Solomon Asch en su famoso experimento, la complacencia social es un fenómeno gregario de emulación donde la mayoría arrastra a la minoría a actuar de una forma determinada.

Otra característica del accionar del grupo es la obediencia ciega a la autoridad.

El abogado Luis de Miguel Ortega, especialista en derecho sanitario y persona incómoda por denunciar la corrupción sanitaria o las técnicas utilizadas en la corrupción médico-farmacéutica, nos recuerda, cómo Stanley Milgram, tras otro reconocido experimento, llegó a la siguiente conclusión:

“El 80% de la población carece de recursos psicológicos y morales para resistirse a una orden o instrucción de la autoridad, sin importar el tipo de orden o instrucción”

A partir de esta conclusión, de Miguel Ortega afirma:

“Ese 80% de personas obedecerá ciegamente a la autoridad aunque implique el arresto domiciliario, la eutanasia, la violencia gratuita o el asesinato. Sólo el 20% de la gente posee la capacidad de ser crítica con el poder y desobedecer en distintos grados las instrucciones tiránicas”

¿Es el confinamiento social una medida sanitaria o, más bien policial y de control social? –se pregunta de Miguel.

La realidad es que la libertad de prensa está de hecho gravemente afectada, al igual que la de expresión. Véase como hecho paradigmático que Youtube afirmó públicamente y sin pudor que toda opinión sobre el Covid -19 que contraviniera la versión de la OMS sería censurada.

Se ha aislado física y psicológicamente a las personas y los ciudadanos han pedido más castigo y control a los disidentes por el mero hecho de pasear en solitario, confundiendo la delación de hechos intrascendentes en el campo sanitario con un acto de solidaridad.

Lo de menos era que el infractor estuviera en el desierto; se delataba al osado por incumplir durante unos minutos una orden gubernamental. De esta forma se respaldaba la actuación de la autoridad competente ante cualquier tipo de futura medida  represiva. En tiempos normales, a esta gente se la tildaría de chivata o colaboracionista –si viviera Hannah Arendt nos recordaría cómo los regímenes totalitarios comienzan con el colaboracionismo de gente corriente que cree actuar bien- hoy, en el preludio de la Nueva Normalidad, se les homenajea solapadamente en los telediarios mientras se ejecuta al incumplidor en el cadalso de la plaza pública posmoderna: la televisión; cuyos informativos actúan inspirados en el manual goebeliano.

Los sanitarios han manifestado como han podido la precaria situación en la que ejercen su trabajo, pero han sido incapaces de enfrentarse a unas órdenes que han supuesto la muerte de muchos compañeros, la infección de muchos más y un indudable riesgo personal al no estar debidamente protegidos.

Se han quejado también de no recibir medicinas para atender adecuadamente a pacientes de edad avanzada, entregándoles, a cambio, sólo sedantes; pero no dijeron basta. Y fueron ellos, no los gobernantes, quienes actuaron tal y cómo se les pedía a sabiendas de las consecuencias.

No parece que esto sea cumplir con el deber.

En su libro Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión, Michel Foucault dejó constancia de las ordenanzas de una ciudad francesa del siglo XVIII en caso de peste:

“que la calle quede bajo la autoridad de un síndico que la vigila”; que “se ordena a cada uno que se encierre en su casa con la prohibición de salir”; que “cada familia habrá acumulado sus provisiones”; que “cuando es absolutamente preciso salir de las casas, se hace por turno y evitando todo encuentro”; “no circulan por las calles más que los intendentes, los síndicos, los soldados de la guardia….”; “la inspección funciona sin cesar. La mirada está por doquier en movimiento”

Para el filósofo francés, la peste es el sueño político de la “sociedad disciplinaria”: El encierro, la reglamentación, la vigilancia, el castigo…

La aparición de una peste permitirá el establecimiento de un “poder disciplinario”. Foucault también desarrollaría el concepto de biopoder, o la represión padecida en el ámbito corporal, en espacios cerrados, mediante disciplinas y planes reglados; se busca acomodar a cada individuo al molde o prototipo considerado ideal. Este concepto de poder nacería con la Revolución Industrial. Más tarde aparecerá la idea de psicopoder: la forma de poder mediante la cual el sistema político-tecnológico se apodera del pensamiento o racionalidad del ser humano.

Es imposible no verse reflejados en los experimentos de Solomon Asch, Stanley Milgram, en el modelo de Goebels o en el pensamiento filosófico e histórico de Hannah Arendt y Michel Foucault.

Las ordenanzas urbanas en caso de peste del siglo XVIII han sido el manual de operaciones de Simón y su grupo de “expertos”. No han inventado absolutamente nada. Pero a la vez que estos “científicos” se quedaban anquilosados siglos atrás, el poder político se ha parapetado en la argumentación técnica para justificar decisiones predecimonónicas, independientemente de su ilegalidad o irracionalidad; típica actuación del psicopoder contemporáneo que para neutralizar el pensamiento racional de las personas se escudan en las decisiones de los expertos/técnicos o en la ilusión tecnológica, como las absurdas predicciones basadas en modelos matemáticos expuestas durante todo este tiempo y que nadie se atrevió a cuestionar.

Se habla de las crisis sanitaria y económica. Falta una tercera: la del riesgo de una tentación autoritaria bajo un manto de formalismo democrático. Mejor no confiarse y tener nuestro espíritu crítico y los cinco sentidos en estado de alerta.


Sin tapujos
Marcelino Lastra Muñiz

 

PUBLICADO EN:  https://www.miciudadreal.es/2020/05/14/nacimiento-y-consecuencias-del-covid-19-parte-2/