miércoles, 30 de agosto de 2017

Reflexiones sobre el atentado yihadista del 17 de agosto en Barcelona.



Como siempre que suceden este tipo de atentados los medios de desinformación masiva se empeñan en mostrarnos lo solidaria que es la gente común en estas situaciones, lo buenos que son los cuerpos de policía y que todos nos tenemos que unir frente al terrorismo criminal.

Manifestaciones, duelos, velas, solidaridad con las víctimas y un bombardeo interminable en los medios que raya en lo paranoico. Y lo más sub-realista es ver a la castuza política con cara de circunstancias, trajes y corbatas negras haciendo el paripé, minutos de silencio y toda la parafernalia que utilizan para la ocasión. Es como las telenovelas en las que priva lo banal y las poses sentimentaloides para arrancar la lágrima fácil del espectador menos exigente. Si no fuera un asunto tan transcendente y tan trágico me podría producir hasta una carcajada.

Yo tengo muy claro que los buenos están en la gente de la calle y los asesinos están muy arriba del poder económico mundial.

Ahora, pasados los “fastos” de Barcelona ¿qué van a hacer nuestras autoridades para terminar con este arma de terror creada por esa banda de criminales que controla el mundo?.

Ni Francia, ni Alemania, ni Bélgica, ni Reino Unido, ni ningún país que ha sufrido estos atentados hace nada por evitarlo. 

Aquí no sirve para nada ni siquiera el nivel 5 de alerta antiterrorista. Ni siquiera todo el ejército en la calle lo va a evitar si no se ataca la raíz del problema.

Todos saben, a altos niveles políticos y sus servicios secretos quién financia y dirige a estas células de pobres desgraciados engañados que se inmolan matando y clamando por Alá.

Esos terroristas están extraídos del mundo de la delincuencia, de la droga y de los bajos fondos. Ese es el motivo por el que la mayoría de ellos están fichados por la policía. Suelen ser la segunda generación en Europa de inmigrantes de países árabes que están frustrados por no haberse integrado en las sociedades en que viven. Está claro que no tienen ni puta idea de lo que significa la religión islámica ni Alá ni nada que se le parezca. 

Son utilizados por una depravada élite que le importa una mierda la religión, la gente común y cualquier institución que se le oponga. Les lavan el cerebro aprovechando esa falla en sus valores para introducir sofisticadas técnicas de lavado de cerebro que han desarrollado los servicios secretos como el MOSSAD, CIA, MI6 y otros durante años. Se apoyan en todo tipo de herramientas tanto psicológicas como químicas (drogas y desinhibidores como el Glucagon, este último llamado la droga de los yihadistas que se distribuye por toneladas en Oriente Medio en las filas del ISIS, EIIL  o como se le quiera llamar). Les ponen en la calle con dinero y armas y son capaces de matar a su propia familia.

Esta gente con un germen de descontento y frustración son carne de cañón de operaciones de captación llevadas a cabo por servicios de inteligencia oficiales y no oficiales de varios países, unos como promotores: MOSSAD de Israel, otros como financiadores Arabia Saudí y algunos países árabes y otros como colaboradores necesarios: MI6 de Reino Unido y toda la banda de países subyugados y acólitos de la OTAN.  Añado en último lugar a los más pringados dentro de la OTAN que somos nosotros: España. 

Nosotros ni pinchamos ni cortamos, hacemos lo que nos mandan de fuera.

Aquí nadie tiene la valentía de decretar un embargo contra Israel, contra Arabia Saudí y otros países desde donde se sabe que se promueve el terrorismo. 

Claro dejaríamos de vender armas y hacer infraestructuras en esos países. Eso serían perdidas económicas muy grandes y se perderían muchos puestos de trabajo aquí. Y si no les vendemos las armas nosotros lo harán otros.

Podemos pasar por encima de la vida de nuestros ciudadanos y pagar un canon de vidas humanas para que algunos sigan medrando en sus mezquinas empresas. 

Eso sí, apoyamos los embargos contra Rusia aunque jodamos las exportaciones de tomates de Almeria, naranjas de Valencia o aceite de oliva de Andalucía porque tenemos miedo a esos bastardos que nos obligan a hacerlo desde la City Londinense o desde Wall Street.

Apoyamos a los países que invadieron Irak, Afganistan, Libia, Siria, etc. porque a otros les convenía hacer sus geopolíticas. Nosotros ponemos el dinero que sale de los bolsillos de todos los que pagamos al fisco y soldados (que van de “labores humanitarias”, ¡Pero cómo se puede tener tanta desfachatez!) por si nos cae algún contrato migaja que nos dejen los grandes para reconstruir esos países después de matar a muchos de sus habitantes y robarles sus recursos.

Sin embargo a los gobiernos decrépitos e inmorales que salen de la falsas democracias de nuestra decadente Europa les importa muy poco o nada que esos sin-escrúpulos nos manden a sus células terroristas a matar a nuestros ciudadanos. Ellos persiguen sus intereses y saben muy bien por qué lo hacen.

Han sido muy pocos y modestos los periodistas que han sacado casi de puntillas en estos días las culpabilidades de Arabia Saudí, pero ninguno las de Israel ni las connivencias de Europa con estos.

¿Y la ONU? ¿Sirve para algo? 

¿Qué hace la ONU? Callarse como una muerta. Allí al que se mueve le invaden al día siguiente. Los que podían hacer algo Rusia y China ni siquiera se atreven a usar su veto. También tienen intereses…
La única esperanza somos la gente de a pie. 

¿Pero la gente qué hace? Nada tampoco. Desinformada y desunida no sabe, no contesta. Se conforma con poner ositos de peluche en los lugares donde masacraron a algunos de sus semejantes. Dentro de pocos días habrá otra desgracia fortuita o creada “ad hoc” y se olvidará rápidamente del suceso. Noticia tapa noticia, en el argot de los medios.

El día que la gente se entere y sea consciente de donde está puede arder Troya. Pero ya se encargan de que siga inconsciente, borrega y desinformada... a pesar de Internet.

El autor del blog.

viernes, 25 de agosto de 2017

¿Por qué la Policía Nacional española protegió a los yihadistas en 2014?



Viernes 25 de Agosto de 2017

La "Operación Caronte", iniciada por los Mossos d'Esquadra en 2014 contra una célula terrorista yihadista en Catalunya, preparada para matar y que con no pocas trabas pudo ser desarticulada en 2015 por la policía catalana, evidenció la hostilidad del Gobierno de Rajoy y del Ministerio del Interior, dirigido en aquel entonces por Jorge Fernández Díaz, contra el Govern de la Generalitat y sus servicios policiales autonómicos.

Esa organización criminal acabó desarticulada y se practicó la detención de los 10 integrantes de su célula terrorista, además de un cómplice muy especial: un militante neonazi, amigo del líder yihadista, que le había pedido colaboración para acceder a armas y explosivos con la finalidad de atentar contra intereses judíos en Barcelona.

Finalmente, a pesar de los informes policiales la Audiencia Nacional acordó no imputar en la causa a ese excandidato ultraderechista del MSR y miembro de SOM. La razón de su exoneración se debió a que, según el auto del instructor, el neonazi finalmente "no colaboró con los terroristas". No obstante, no le será devuelto el arsenal y munición de guerra ocupado en su vivienda. El resto de la banda aguarda en prisión la celebración del juicio.

Al bloqueo desde el Ministerio del Interior español impidiendo que los Mossos tengan acceso a las redes convencionales de información policial antiterrorista internacional, hubo que añadirle "la intromisión de agentes de la Policía Nacional en un caso abierto, con la única misión de boicotear la investigación antiterrorista que estaban llevando a cabo unidades de información de los Mossos d'Esquadra, que contaban con agente e informadores infiltrados", según la denuncia de la policía autonómica catalana.

Los agentes de la Policía Nacional "alertaron a los presuntos terroristas yihadistas de que estaban siendo investigados por la policía catalana". Pocos días después los Mossos denunciaron los hechos ante la Audiencia Nacional y la Fiscalía. A raíz de esa denuncia estalló una tormenta política entre la Generalitat y el Gobierno central, con duros cruces de acusaciones que fueron ampliamente reflejadas en la prensa de la época.

Los Mossos d'Esquadra, marginados por Rajoy

El Ministerio del Interior se ha negado reiteradamente a atender las solicitudes del Govern de la Generalitat para incluir a los Mossos d'Esquadra en las principales redes de información policial internacional de lucha antiterrorista, tanto Interpol, como Europol, SIENA o SIRENE, así como el español CITCO, el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado.

Distintas fuentes sitúan el conflicto surgido durante la investigación de la "Operación Caronte" como un punto crítico en las hostilidades entre el Gobierno del PP y el Govern de Catalunya en materia policial. "Si el Partido Popular tuviera en sus manos la posibilidad de revertir la hegemonía de los Mossos d'Esquadra en el territorio de Catalunya ya lo habría hecho, dejando a la policía autonómica como un ente folclórico para ser lucido en fiestas de guardar", señalan a coro sindicalistas de la policía autonómica, consultados por Público.

En este sentido, los agentes recuerdan la hostilidad hacia el Govern de Catalunya manifestada reiteradamente por el exministro del Interior Fernández Díaz, quien a mediados del 2015 salía al paso para negar los chivatazos de policías nacionales a presuntos terroristas. Su respuesta oficial transmitía implícitamente su clara desconfianza hacia a la policía de la Generalitat, a pesar de ser un cuerpo policial del Estado español: "La lucha y la política antiterrorista debe ser de Estado, y no se puede dejar en manos de los que no tienen el más mínimo sentido de Estado", dijo el ministro el 14 de mayo de 2015, tras una reunión con sus homólogos de los países del Sahel.

Pronto llegó la oportuna respuesta del entonces conseller de Interior, Ramón Espadaler: "Al ministro [Jorge Fernández Díaz] le sienta fatal que los Mossos sean eficientes en la lucha antiterrorista. Yo, en cambio, me alegro de que los cuerpos de seguridad del Estado sean eficientes en la misma lucha". Pero añadió que el caso del chivatazo "no es una lucha entre la Policía Nacional y los Mossos, no es una pelea, sino una actuación presuntamente delictiva de miembros de la Policía Nacional".

El chivatazo policial a los yihadistas

Los hechos denunciados por los Mossos al Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, junto a un informe de fecha 24 de noviembre de 2014, donde se considera la actuación de los policías nacionales compatible con un presunto delito de "revelación de secretos" cometidos por funcionarios públicos.

Según la denuncia, cuatro agentes de la Policía Nacional, entre ellos un inspector y un inspector jefe, alertaron en noviembre de 2014 a los miembros de la célula yihadista "Fraternidad Islámica-Grupo para la predicación del Yihad", integrado en el movimiento Yihadista Global y afín ideológicamente al Estado Islámico (DAESH), que estaban siendo investigados por los Mossos d'Esquadra. 

El Ministerio del Interior, a través de la Dirección General de la Policía -entonces bajo el control de Ignacio Cosidó- tenía información de que los Mossos investigaban a un grupo emergente yihadista, que se estaba radicalizando y que operaba en el entorno de Terrassa.

Todo apunta a que los agentes del Cuerpo Nacional de Policía decidieron por razones desconocidas intervenir por su cuenta en la investigación, sin informar a la policía catalana habilitada en este caso por la Audiencia Nacional, y contactar directamente con los integrantes de esta célula terrorista en construcción.

Para ello los agentes de la Policía Nacional se pusieron en contacto con un informador habitual de Mataró, "al que facilitaron tres fotografías de los individuos que eran de su interés, con la finalidad de que el confidente alertara a los yihadistas que estaban siendo vigilados por la policía autonómica". 

El confidente habitual de la Policía Nacional no conocía a los reseñados de Terrasa y cómo localizarlos, pero sí sabía de alguien que le podría ayudar en el encargo. Se trataba de otro español, hijo y nieto de policías, también cristiano converso al islam como el confidente, que sí los conocía

Así, el día 7 de noviembre de 2014 ambos se presentaron en una tienda situada en el número 196 de la calle Sant Damià, de Terrassa, donde trabaja en aquellas fechas uno de los yihadistas integrantes de la célula terrorista.

En ese momento había varios miembros más del grupo reunidos en el local, y entre ellos el agente de los Mossos infiltrado en el grupo, cuyo papel como agente encubierto fue autorizado por la Fiscalía y la Audiencia Nacional el 20 de octubre de 2014.

Ambos informadores de la policía nacional, siguiendo instrucciones de éstos, entraron y se dirigiéndose al grupo, se presentaron y comenzaron advirtiéndoles que sabían lo que estaban haciendo y "que no siguieran por el camino del Yihad, que no era el camino correcto". Además, informaron a los miembros de la célula yihadista "que un jefe de policía [nacional] les había dicho que los Mossos estaban investigando a todos los presentes, y que en unas tres semanas los iban a detener a todos. También les explicó que este policía les enseñó diversas fotografías de los investigados, hechas supuestamente en el curso de vigilancias policiales, para corroborar esta información", según señala el informe de los Mossos.

Tras aquella reunión de "revelación de secretos a investigados por terrorismo" ambos colaboradores de la Policía Nacional pasaron a convertirse también en objetivo de los Mossos d'Esquadra. 

Así el 17 de noviembre de 2014, diez días después, los Mossos detectaron a uno de ellos reunido en un bar con otras dos personas desconocidas, que serían identificadas más tarde como un inspector y un inspector jefe de la Brigada Provincial de Información de Barcelona del Cuerpo Nacional de Policía, según recoge el informe de investigación. Este encuentro fue grabado en vídeo por la policía catalana en colaboración con agentes del Centro Nacional de Inteligencia, el CNI. Esto es, agentes de la policía catalana, trabajando junto a los servicios secretos españoles investigando a inspectores de la Policía Nacional.

Tras la denuncia y la citación de los inspectores ante el juez Santiago Pedraz de la Audiencia Nacional, este finalmente acordó el archivo de la causa al considerar que no había delito.

No obstante, la Generalitat denunció los hechos ante la Fiscalía, aportando los testimonios de los mismos informadores de la Policía Nacional, quienes denunciaron ante la Audiencia haber recibido presiones de estos mismos policías. Uno de ellos fue entrevistado por dos periodistas de El Periódico de Catalunya que recogieron su testimonio en vídeo manteniendo oculta su identidad.

Crisis en la lucha antiterrorista 

Sin duda, más allá del alcance de las consecuencias y actuaciones legales al respecto, este hecho pone de manifiesto un claro conflicto en el seno del Gobierno español a la hora de gestionar la lucha antiterrorista, la relación del Estado con los cuerpos de seguridad autonómicos y los accesos a la información sensible.

Mientras, el exministro Fernández Díaz impedía a los Mossos acceder a los servicios internacionales de inteligencia y de lucha antiterrorista e información policial, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, de quien directamente dependía el CNI, no se opuso a la colaboración de los servicios de inteligencia con los Mossos d'Esquadra, incluso para investigar a la Policía Nacional.

Ahora, el CNI vuelve a estar bajo el control del Ministerio de Defensa, con la ministra Cospedal, y el nuevo ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha mantenido el veto a que los Mossos d'Esquadra se integrasen en los servicios de información policial internacional hasta que, a raíz del atentado de Barcelona, prometió que les abriría el acceso a Europol a partir de septiembre.

Fuente: Público

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Artículo extraído de la web:
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martes, 18 de julio de 2017

Armamento por miles de millones de dólares utilizado contra Siria



por Thierry Meyssan

 Al menos 17 países implicados en una red de tráfico ilegal de armas

Desde hace 7 años, armas por valor de varios miles de millones de dólares han sido utilizadas ilegalmente contra Siria, hecho que desmiente la versión de que la guerra contra la República Árabe Siria era una “revolución democrática”. Numerosos documentos demuestran que ese gigantesco tráfico de armas fue organizado por el general estadounidense David Petraeus, primeramente de manera pública, a través de la CIA y como director de esa agencia estadounidense. Pero luego lo hizo a título privado, desde la firma financiera KKR y con ayuda de altos funcionarios de Estados Unidos. El “conflicto sirio”, que comenzó siendo una operación imperialista de Estados Unidos y Gran Bretaña, se convirtió así en una operación capitalista de carácter privado, mientras que el Estado Profundo cuestionaba en Washington la autoridad de la Casa Blanca. Nuevos elementos sacan ahora a la luz el papel secreto de Azerbaiyán en el desarrollo de la guerra contra Siria.
Red Voltaire | Damasco (Siria) | 18 de julio de 2017 

                  ¿Cómo recibían los yihadistas de Alepo armamento de fabricación búlgara?

En el momento de la liberación de Alepo y la toma del estado mayor saudita que allí existía, la periodista búlgara Dilyana Gaytandzieva comprobó la presencia de armamento proveniente de su país en 9 arsenales abandonados por los yihadistas. La periodista anotó cuidadosamente los datos inscritos en las cajas que contenían ese armamento búlgaro y, ya de regreso en Bulgaria, se dio a la tarea de investigar cómo llegó ese armamento a suelo sirio.

Desde 2009, y exceptuando el breve periodo de tiempo que va de marzo de 2013 a noviembre de 2014, Bulgaria se halla bajo el gobierno de Boiko Borisov, personaje sui generis proveniente de una de las organizaciones criminales más importantes de Europa: la SIC (Security Insurance Company). No está de más recordar que Bulgaria es miembro de la OTAN y de la Unión Europea y que ninguna de esas dos organizaciones ha emitido nunca la menor crítica contra la llegada al poder en Bulgaria de un mafioso identificado como tal por las agencias policiales internacionales.

Es por tanto con peligro para su vida que la periodista búlgara Dilyana Gaytandzieva siguió la pista y que la redacción del periódico Trud publicó en Sofía su investigación [1]. Pero si Bulgaria ha sido uno de los principales proveedores de armamento a los grupos armados que operan contra el Estado sirio, también es cierto que ha contado para ello con la ayuda de Azerbaiyán.


El gigantesco tráfico de armas organizado por la CIA contra Afganistán, Irak, Libia, Siria y la India

Desde el inicio mismo de las primaveras árabes, la CIA y el Pentágono organizaron un gigantesco tráfico de armas, en violación de numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Todas las operaciones que mencionaremos aquí son ilegales a la luz del derecho internacional, incluyendo las que el Pentágono organizó públicamente.

En materia de tráfico de armas, incluso cuando se recurre a individuos o firmas privadas que sirven de pantalla, es imposible exportar equipamiento sensible sin contar con el consentimiento expreso de los gobiernos implicados.

Todo el armamento que mencionaremos en este artículo, exceptuando los sistemas de inteligencia electrónica, es de tipo soviético. Por definición, aunque se afirme que ejércitos dotados de armamento del tipo OTAN son los destinatarios finales de esos envíos de armas, eso es imposible. Esos ejércitos sólo están sirviendo de pantalla para disimular el tráfico de armas.

Ya se sabía que la CIA había recurrido a la SIC y a Boiko Borisov para garantizar urgentemente la fabricación de Captagón [2] destinado a los yihadistas presentes en Libia y, posteriormente, también para los que operan en Siria. Desde que se publicó la investigación de María Petkova en la Balkan Investigative Reporting Network (BIRN), también se sabía que entre 2011 y 2014 la CIA y el Special Operations Command del Pentágono (SOCom) habían comprado a Bulgaria armamento para los yihadistas por valor de 500 millones de dólares. Posteriormente, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos también pagaron más lotes de armas, de cuyo transporte se encargaron las compañías Saudi Arabian Cargo y Etihad Cargo [3].

Según Kresimir Zabec, del diario Jutarnji list, que se publica en Zagreb, a finales de 2012, Croacia enviaba a los yihadistas que operan contra Siria 230 toneladas de armamento, por un valor ascendente a 6,5 millones de dólares. El envío de ese armamento a Turquía se realizaba utilizando 3 aviones de carga Iliushin de la compañía Jordan International Air Cargo y posteriormente aviones del ejército de Qatar lanzaban las armas en paracaídas en zonas bajo control de los yihadistas [4]. Según Eric Schmitt, del New York Times, todo ese dispositivo fue concebido por el general estadounidense David Petraeus, director de la CIA [5].

En 2012, cuando el Hezbollah trató de descubrir el tráfico de armas organizado por la CIA y el SOCom, hubo un atentado contra un grupo de turistas israelíes en el aeropuerto de Burgas, centro neurálgico de dicho tráfico. En total contradicción con la investigación de la policía búlgara y con las conclusiones forenses, el gobierno de Boiko Borisov atribuyó el atentado al Hezbollah y la Unión Europea clasificó a la resistencia libanesa como «organización terrorista» (sic). Hubo que esperar a que Borisov se viera temporalmente fuera del poder para que el ministro búlgaro de Relaciones Exteriores Kristian Vigenin, subrayara que la acusación contra el Hezbollah carecía totalmente de bases concretas.

Según una fuente cercana al PKK turco (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), los servicios secretos de Turquía fletaron trenes especiales para hacer llegar a la ciudad siria de Raqqa, bajo control de lo que entonces se conocía como el Emirato Islámico en Irak y el Levante (EIIL) [6] lotes enteros de armamento fabricado en Ucrania y pagado por Arabia Saudita y más de 1 000 camionetas de doble cabina modelo Hilux, de la marca japonesa Toyota, especialmente adaptadas para soportar las duras condiciones del desierto. Según una fuente belga, quien negoció la compra de esos vehículos con la firma japonesa Toyota fue la empresa saudita Abdul Latif Jameel.
Según Andrei Fomin, de la Oriental Review, Qatar –deseoso de no quedarse atrás– compró para los yihadistas la versión más reciente del Air Missile Defense Complex Pechora-2D a la empresa estatal ucraniana UkrOboronProm. La entrega estuvo a cargo de la empresa chipriota Blessway Ltd [7].
Según Jeremy Binnie y Neil Gibson, de la revista especializada en armamento Jane’s, el US Navy Military Sealift Command (el mando de la marina de guerra de Estados Unidos a cargo del transporte marítimo) abrió en 2015 dos licitaciones para el transporte de armas desde el puerto rumano de Constanza hacia el puerto jordano de Aqaba. El contrato lo obtuvo la Transatlantic Lines [8] y su ejecución comenzó justo después de que Washington firmara el alto al fuego, el 12 de febrero de 2016, con lo cual Estados Unidos violaba su compromiso.

Según Pierre Balanian, de Asia News, ese dispositivo se mantuvo en marzo de 2017, con la apertura de la línea marítima regular de la compañía estadounidense Liberty Global Logistics entre los puertos de Livorno (Italia), Aqaba (Jordania) y Yeda (Arabia Saudita) [9]. El geógrafo italiano Manlio Dinucci señala que esa línea marítima estaba destinada principalmente al envío de blindados a los yihadistas que operan en Siria y en Yemen [10].

Según los periodistas turcos Yoruk Isik y Alper Beler, los últimos de la administración Obama se concretaron a través de la empresa Orbital ATK, que organizó, mediante Chemring y Danish H. Folmer & Co., una línea regular entre los puertos de Burgas (Bulgaria) y Yeda (Arabia Saudita). Y por primera vez se habla aquí no sólo de armamento fabricado por Vazovski Machine Building Factory (VMZ) (Bulgaria) sino también por Tatra Defense Industrial Ltd. (Chequia) [11].

Muchas otras operaciones de envío de armamento a los yihadistas se han realizado en secreto, como lo demuestran, por ejemplo, los casos del carguero Lutfallah II, capturado por la marina libanesa el 27 de abril de 2012, y del barco togolés Trader, interceptado por Grecia el 1º de marzo de 2016.
Esas operaciones representan en total cientos de toneladas de armamento y municiones, quizás incluso miles de toneladas, pagadas principalmente por las monarquías absolutistas del Golfo, supuestamente como respaldo a una «revolución democrática». En realidad, esas petrodictaduras intervinieron únicamente para que la administración Obama no tuviera que rendir cuentas al Congreso de Estados Unidos (Operación Timber Sycamore) y hacer pasar gato por liebre ante los parlamentarios [12]. Todo ese tráfico fue controlado personalmente por el general David Petraeus, primeramente desde su puesto de director de la CIA y más tarde desde la firma de inversiones financieras KKR. Petraeus se valió para ello de la ayuda de altos funcionarios, a veces bajo la presidencia de Barack Obama y después, de forma masiva, bajo la actual administración Trump.


El papel, hasta ahora secreto, de Azerbaiyán

Según Sibel Edmonds, ex funcionaria del FBI y fundadora de la National Security Whistleblowers Coalition, de 1997 al 2001, el Azerbaiyán del presidente Gaidar Aliev albergó en Bakú, a pedido de la CIA, al número 2 de al-Qaeda, Ayman al-Zawahiri. A pesar de que aparecía oficialmente como buscado por el FBI, al-Zawahiri, que ya por entonces era el segundo jefe más importante de al-Qaeda, viajaba regularmente en aviones de la OTAN por Afganistán, Albania, Egipto y Turquía. También recibía frecuentes visitas del príncipe saudita Bandar ben Sultan [13].

A sus relaciones de seguridad con Washington y Riad, Azerbaiyán –país de población principalmente chiita– agrega el gobierno sunnita de Ankara, que lo respalda en su conflicto con Armenia sobre la secesión del Alto Karabaj.

A raíz del fallecimiento, en Estados Unidos, de Gaidar Aliev, en 2003, su hijo Ilham se hace cargo del poder. La Cámara de Comercio Estados Unidos-Azerbaiyán se convierte entonces en patio de Washington, que rodea al presidente Aliev de personajes como Richard Armitage, James Baker III, Zbigniew Brzeziński, Dick Cheney, Henry Kissinger, Richard Perle, Brent Scowcroft y John Sununu.
Según Dilyana Gaytandzhieva, en 2005, el ministro de Transportes, Ziya Mamadov, pone a disposición de la CIA la compañía estatal Silk Way Airlines, pagan Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Por su parte, el nada escrupuloso ministro de Relaciones Exteriores Elmar Mamadyarov, envía a varias de sus embajadas instrucciones para que presenten pedidos de aprobación para «vuelos diplomáticos» que, en virtud de la Convención de Viena, no pueden ser sometidos a ningún tipo de control de seguridad o aduanero. En menos de 3 años, más de 350 vuelos dispondrán de ese tipo de ese privilegio.

En virtud de los tratados internacionales, y al igual que los vuelos civiles, los vuelos diplomáticos no pueden transportar equipamiento militar y los pedidos de reconocimiento como «vuelos diplomáticos» incluyen relaciones muy completas de la carga que transportan. Sin embargo, a pedido del Departamento de Estado de Estados Unidos, países como Afganistán, Alemania, Arabia Saudita, Bulgaria, el Congo, los Emiratos Árabes Unidos, Hungría, Israel, Pakistán, Polonia, Rumania, Serbia, Eslovaquia, Chequia, Turquía y el Reino Unido simplemente hicieron caso omiso de esta violación del derecho internacional, como anteriormente ya habían ignorado los vuelos secretos de la CIA entre sus cárceles secretas.

En menos de 3 años, Silk Way Airlines transportó así armamento por valor de al menos 1 000 millones de dólares.

Atando cabos, la periodista búlgara Dilyana Gaytandzieva puso al descubierto un extenso sistema que aprovisiona con armamento y municiones a los yihadistas, no sólo en Irak y en Siria sino también en Afganistán, Pakistán y el Congo, todo pagado siempre por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Algunas armas entregadas en Arabia Saudita fueron reenviadas a Sudáfrica.

Las armas entregado en Afganistán llegaron a manos de los talibanes, quienes actúan bajo control de Estados Unidos, país que dice luchar contra ellos. El armamento entregado en Pakistán estaba probablemente destinado a la realización de atentados islamistas en la India. No se sabe quiénes son los destinatarios finales de las armas entregadas en el Congo a la Guardia Republicana del presidente Sassou N’Guesso y a la Sudáfrica del presidente Jacob Zuma.

Los principales negociantes eran las firmas estadounidenses Chemring y Orbital ATK, ya mencionadas, así como las igualmente estadounidenses Culmen International y Purple Shovel.
Además del armamento de tipo soviético fabricado en Bulgaria, Azerbaiyán compró, bajo la responsabilidad de su ministro de la Industria de Defensa, Yavar Jamalov, varios alijos de armas en Serbia, Chequia y en otros países, declarando siempre ser el destinatario final de las compras. En cuanto al equipamiento de inteligencia electrónica, Israel puso a disposición de la red la firma Elbit Systems para que apareciera como destinatario final ya que Azerbaiyán no está autorizado a comprar ese tipo de equipos. Esas excepciones demuestran que el programa de Azerbaiyán, utilizado por Estados Unidos y Arabia Saudita, se hallaba totalmente bajo control de Tel Aviv.

El Estado hebreo, que dice haber observado una estricta neutralidad durante todo el conflicto sirio, en realidad ha bombardeado en repetidas ocasiones al Ejército Árabe Sirio. Cada vez que Tel Aviv ha reconocido la realización de ese tipo de acciones, lo ha hecho afirmando haber destruido armamento destinado al Hezbollah libanés. La realidad es que todas esas operaciones, quizás con excepción de una sola, se realizaron en coordinación con los yihadistas. Y hoy sabemos que Tel Aviv supervisaba además las entregas de armas a esos mismos yihadistas, o sea que si bien Israel se limitó a utilizar su fuerza aérea para apoyarlos, en realidad estaba desempeñando un papel central en la guerra contra Siria.

Según las convenciones internacionales, la falsificación de los certificados de entrega final y el envío de armas a grupos mercenarios para que derroquen gobiernos legítimos o destruyan Estados reconocidos son crímenes internacionales.

[1] “350 diplomatic flights carry weapons for terrorists”, por Dilyana Gaytandzieva, Trud, 2 de julio de 2017.
[2] «De cómo Bulgaria abastece en drogas y armas a al-Qaeda y el Emirato Islámico», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 4 de enero de 2016.
[3] “War Gains: Bulgarian Arms Add Fuel to Middle East Conflicts”, María Petkova, Balkan Investigative Reporting Network, 21 de diciembre de 2015.
[5] “In Shift, Saudis Are Said to Arm Rebels in Syria” and “Airlift To Rebels In Syria Expands With C.I.A.’S Help”, C. J. Chivers y Eric Schmitt, The New York Times, 26 de febrero y 25 de marzo de 2013.
[6] También designado en Occidente bajo la denominación Estado Islámico en Irak y Siria o las siglas en inglés ISIL o ISIS, y actualmente conocido sobre todo como Daesh, acrónimo árabe peyorativo. Nota de la Red Voltaire.
[7] “Qatar and Ukraine come to deliver Pechora-2D to ISIS”, por Andrei Fomin, Oriental Review (Rusia), Voltaire Network, 22 de noviembre de 2015.
[8] “US arms shipment to Syrian rebels detailed”, Jeremy Binnie y Neil Gibson, Jane’s, 7 de abril de 2016.
[9] “Jordan strengthens military presence on border with Syria and Iraq”, Pierre Balanian, AsiaNews, 11 de abril de 2017.
[10] «Desde Camp Darby, armas estadounidenses para la guerra contra Siria y Yemen», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia), Red Voltaire, 18 de abril de 2017.
[12] “U.S. Relies Heavily on Saudi Money to Support Syrian Rebels”, Mark Mazzetti y Matt Apuzzojan, The New York Times, 23 de enero de 2016.
[13] Classified Woman. The Sibel Edmonds Story: A Memoir y The Lone Gladio, de Sibel Edmonds.

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