miércoles, 25 de febrero de 2015

Eliminen la falsa deuda impagable de Grecia



24 de febrero de 2015

Irónicamente, el conocido buitre de la deuda griega Paul Kazarian dijo que Grecia, después de años de "extender y simular" su deuda impagable, debe, no 320 mil millones de euros sino 32 mil millones de euros. Pero el FMI y el BCE exigen que Grecia pague 20 mil millones de euros este año. Hay que tener presente cuando se consideran estas cifras, que la economía de Estados Unidos es aproximadamente 100 veces el tamaño de la de Grecia: eso equivaldría a que EU pagara $2 billones de dólares en deuda en el 2015.

¿De dónde proviene todo ese enorme montón de obligaciones de deuda?

Primero, los préstamos de alto riesgo. Goldman Sachs metió a Grecia a la Eurozona en el 2002 con sus "derivados mágicos". Empezó usando la divisa del euro que estaba muy sobrevaluada en relación a su economía, provocando en los hechos que los productos griegos fuesen mucho más caros que los de los países con los que comerciaba. Los déficits comerciales de Grecia que inmediatamente se produjeron, promediaron 30 mil millones de euros al año entre el 2002 y el 2008. Buena parte de éste déficit fue con Estados Unidos y Alemania, de manera notable equipo militar alemán y estadounidense. Un acuerdo particularmente innecesario fue el del 2006 de 6 submarinos alemanes, con valor de 12 mil millones de euros, de los cuales ¡solo uno se ha entregado hasta la fecha! De estos casi 200 mil millones de euros en déficit comercial en el transcurso del 2002 al 2008, nada más las compras militares fueron de entre 89 y 90 mil millones de euros, según los datos aproximados del Instituto de Investigaciones sobre la Paz Internacional de Estocolmo.

Estos déficits comerciales se financiaron en gran medida, en última instancia, con préstamos que obtuvo el gobierno. Del 2002 al 2008, mientras los déficits comerciales de Grecia totalizaban los 200 mil millones de euros, su deuda nominal creció de 160 mil millones de euros a 260 mil millones de euros, y su banco central se endeudó con el Banco Central Europeo con 50 mil millones de euros.

Segundo, Grecia ha pagado unos 60 mil millones de euros en intereses a los acreedores internacionales desde que se unió a la zona del euro.

Tercero, se produjo el crac financiero global, que culminó a fines del 2008, lo que le impuso enormes costos al gobierno griego, al igual que a todos los demás; cada una de los gobiernos de las naciones trasatlánticas incurrieron en graves déficits presupuestarios. Para Grecia, la deuda nacional saltó de nuevo de 260 mil millones de euros en el 2008 a 330 mil millones de euros en el 2010.

Cuarto, los rescates del 2010 y 2012, parte de los rescates por toda Europa de las deudas malas en manos de los grandes bancos con centro en Wall Street y Londres. En el 2009, la deuda de Grecia era de 260 mil millones de euros. Después "obtuvo" dos enormes rescates en el 2010 y 2012, totalizando 245 mil millones de euros (295 mil millones de dólares) entre los dos, principalmente del fondo europeo de estabilización financiera (EFSF), pero también del FMI y del Banco Central Europeo (BCE). El ex ministro de Economía de Grecia, Louka Katseli, ha aportado documentación de que el gobierno de Grecia en realidad gastó o invirtió solo un 3% de esos 245 mil millones de euros en Grecia. El 97% se fue directamente al Deutsche Bank, HSBC, JPMorgan Chase y sus compañeros tiburones, con pequeñas porciones a los fondos compensatorios que nadaban junto con ellos.

Quinto, se produjo el "rescate interno". En el rescate del 2012, los bancos griegos, y solo los bancos griegos, tuvieron que aceptar una quita de su "deuda griega". Varios se hundieron como consecuencia y entonces el gobierno griego tuvo que recapitalizarlos, metiendo 19 mil millones de euros y después 17 mil millones de euros en el 2012 y 2013. Esos 35 mil millones de euros los tuvo que pedir prestados el gobierno y se agregaron al fraude de la "deuda griega". La acción de rescates internos en contra de los bancos griegos, supuestamente para reducir la deuda pendiente del gobierno griego, por el contrario la aumentó inmediatamente.

Luego de cinco años de castigos con la austeridad, la tasa de desempleo en Grecia es del 25%, su PNB se contrajo en un terrible 20%. Y su deuda por 260 mil millones de euros en el 2009 se ha convertido en 320 mil millones de euros, ¡después de que le pagaron a los bancos 245 mil millones de euros!

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El general Clark revela que el Emirato Islámico es un proyecto israelí


Red Voltaire | 21 de febrero de 2015 



El general estadounidense Wesley Clark, ex comandante supremo de la OTAN, declaró a CNN que el Emirato Islámico (también conocido como Daesh, ISIS, ISIL y anteriormente como EIIL) fue «creado por nuestros amigos y aliados para vencer al Hezbollah».

El general Clark ponía así claramente en evidencia la responsabilidad de Israel.

Desde 2001, el general Clark es el portavoz de un grupo de oficiales superiores estadounidenses que se oponen a la influencia de Israel sobre la política exterior de Estados Unidos, a sus acciones imperialistas agresivas y al rediseño del «Medio Oriente ampliado».

El general Clark se opuso anteriormente al despliegue de tropas estadounidenses en Irak y a las guerras contra Libia y Siria.

Ver video:     

Por si acaso no funciona el vínculo del vídeo, pinchar aquí:

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FUENTE:
Red Voltaire  (Voltaire, edición Internacional)
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Falla el putsch de Obama en Venezuela



por Thierry Meyssan
Una vez más, la administración Obama trata de cambiar por la fuerza un régimen que se resiste a sus designios. El 12 de febrero de 2015, un avión propiedad de Academi (ex Blackwater) disfrazado con las insignias de las fuerzas armadas de Venezuela debía bombardear el palacio presidencial de Caracas para eliminar físicamente al presidente Nicolás Maduro. Los conspiradores tenían previsto poner en el poder a la ex diputada María Corina Machado y hacerla aclamar de inmediato por varios ex presidentes latinoamericanos.
 
Red Voltaire | Damasco (Siria) | 23 de febrero de 2015 

El presidente Obama con su consejero para Latinoamérica, Ricardo Zúñiga. Al fondo, la consejera de Seguridad Nacional, Susan Rice.   © White House


El presidente Obama había emitido un claro aviso. Lo puso por escrito en su nueva doctrina de defensa (National Security Strategy): «Estamos del lado de los ciudadanos cuyo pleno ejercicio de la democracia está en peligro, como los venezolanos». Siendo Venezuela, desde la adopción de la Constitución de 1999, uno de los Estados más democráticos del mundo, esa frase presagiaba lo peor en materia de intentos destinados a impedir su marcha por el camino de la independencia y la redistribución de la riqueza nacional.

Era el 6 de febrero de 2015. Washington terminaba de planificar el derrocamiento de las instituciones democráticas de Venezuela. El golpe de Estado estaba planificado para el 12 de febrero.

La «Operación Jericó» contaba con la supervisión del Consejo de Seguridad Nacional (NSC), bajo la responsabilidad de Ricardo Zúñiga. Este «diplomático» es el nieto de otro Ricardo Zúñiga, el presidente del Partido Nacional de Honduras que organizó los golpes militares de 1963 y de 1972 a favor del general López Arellano. El Ricardo Zúñiga que ahora trabaja en la Casa Blanca dirigió desde 2009 hasta 2011 la estación de la CIA en La Habana, donde reclutó agentes y los financió para fabricar una oposición contra Fidel Castro a la vez que negociaba la reanudación de las relaciones diplomáticas con Cuba, finalmente anunciada en 2014.

Como siempre en ese tipo de operaciones, Washington se esfuerza por no parecer implicado en los acontecimientos que sin embargo dirige. La CIA organiza y dirige a los golpistas a través de organizaciones supuestamente no gubernamentales: la NED (National Endowment for Democracy) y sus dos tentáculos de derecha, el International Republican Institute (IRI) y de izquierda, el National Democratic Institute (NDI); la Freedom House y el International Center for Non-Profit Law.

Además, Estados Unidos siempre recurre a sus aliados utilizándolos como contratistas en ciertos aspectos del putsch. Esta vez participaron al menos Alemania –a cargo de la protección de los ciudadanos de los países de la OTAN durante el golpe–, Canadá –a cargo del control del aeropuerto internacional civil de Caracas–, Israel –encargado de garantizar los asesinatos de varias personalidades chavistas– y el Reino Unido –a cargo de la propaganda de los golpistas. Finalmente, también moviliza sus redes políticas para que reconozcan a los golpistas: en Washington, el senador Marco Rubio; en Chile, el ex presidente Sebastián Piñera; en Colombia, los ex presidentes Álvaro Uribe Vélez y Andrés Pastrana; en México, los ex presidentes Felipe Calderón y Vicente Fox; en España, el ex presidente del gobierno José María Aznar.

Para justificar el putsch, la Casa Blanca había estimulado grandes empresas venezolanas a retener en sus almacenes enormes cantidades de productos de primera necesidad. La no distribución de esos productos tenía como objetivo provocar grandes colas ante los comercios y el estallido de motines estimulados por la acción de provocadores infiltrados entre los consumidores descontentos. 

La maniobra fracasó ya que, a pesar de la escasez artificialmente provocada durante enero y febrero y de las colas ante las tiendas, los venezolanos nunca llegaron a atacar los comercios.

Para reforzar el sabotaje económico, el presidente Obama había firmado, el 18 de diciembre de 2014, una ley que impone sanciones contra Venezuela y contra varios de sus dirigentes. Oficialmente, Washington decía querer sancionar a las personalidades responsables de la represión contra manifestaciones estudiantiles. En realidad, desde el inicio del año, Washington estaba pagando un salario -4 veces superior al ingreso medio de los venezolanos– a los miembros de pandillas que se dedicaban a agredir a las fuerzas del orden. Estos falsos estudiantes asesinaron a 43 personas en varios meses y sembraban el terror en las calles de Caracas.

El ex número 2 de la ISAF en Afganistán, general Thomas W. Geary, actualmente al mando de la inteligencia del SouthCom.

La acción militar estaba bajo la supervisión del general Thomas W. Geary, desde la sede del SouthCom en Miami, y de Rebecca Chavez, desde el Pentágono. Como subcontratista de la parte militar del golpe aparecen el ejército privado Academi (ex Blackwater); una firma actualmente administrada por el almirante Bobby R. Inman (ex jefe de la NSA) y John Ashcroft (ex secretario de Justicia de la administración Bush).

Según esa parte del plan, un avión militar Super Tucano, matrícula N314TG, comprado por Academi en Virginia, en 2008, para asesinar a Raúl Reyes, número 2 de las FARC colombianas, avión falsamente identificado con las insignias de las fuerzas armadas de Venezuela, debía bombardear el palacio presidencial de Miraflores y otros objetivos entre los que se encontraban la sede del ministerio de Defensa, la dirección de Inteligencia y la sede de TeleSur, el canal de televisión multinacional creado por el ALBA. El avión se hallaba en Colombia, el cuartel general de los putchistas había sido instalado en la embajada de Estados Unidos en Bogotá –la capital colombiana– con la participación del embajador estadounidense Kevin Whitaker y de su segundo, Benjamin Ziff.

Varios oficiales superiores, activos y retirados, habían grabado de antemano un mensaje a la Nación anunciando que habían tomado el poder para restaurar el orden en el país. También estaba previsto que suscribirían el plan de transición, publicado en la mañana del 12 de febrero de 2015 en el diario El Nacional y redactado por el Departamento de Estado estadounidense. El plan incluía la formación de un nuevo gobierno, encabezado por la ex diputada María Corina Machado.

El golpe de Estado pondría en el poder a María Corina Machado. El 26 de enero de 2015, la ex diputada recibía en Caracas a sus principales cómplices extranjeros.

María Corina Machado fue presidenta de Súmate, la asociación que organizó y perdió el referéndum revocatorio contra el presidente Hugo Chávez Frías, en 2004, utilizando para ello –ya en aquel momento– los fondos de la NED (National Endowment for Democracy) y los servicios del publicista francés Jacques Seguela. A pesar de aquella derrota, María Corina Machado fue recibida con honores por el presidente George W. Bush en el Buró Oval de la Casa Blanca el 21 de marzo de 2005. 

Después de ser electa en 2011 como representante del Estado de Miranda, el 21 de marzo de 2014 María Corina Machado se presentó ante la Organización de Estados Americanos (OEA) como jefa de la delegación de Panamá a ese foro continental y fue inmediatamente destituida de su cargo de diputada por haber violado así los artículos 149 y 191 de la Constitución de Venezuela.

Para facilitar la coordinación del putsch, María Corina Machado organizó en Caracas, el 26 de enero, un coloquio denominado «Poder ciudadano y Democracia hoy», en el que participaron la mayoría de las personalidades venezolanas y extranjeras vinculadas a la intentona golpista.

¡Mala suerte! La Inteligencia Militar venezolana estaba vigilando a las personalidades sospechosas de haber fomentado un complot anterior para asesinar al presidente Maduro. En mayo de 2014, el fiscal de Caracas había acusado a María Corina Machado, el gobernador Henrique Salas Romer, el ex diplomático Diego Arria, el abogado Gustavo Tarre Birceño, el banquero Eligio Cedeño y el hombre de negocios Pedro M. Burelli, quienes negaron haber escrito sus propios e-mails afirmando que habían sido falsificados por la Inteligencia Militar. Por supuesto, todos eran cómplices.

Al seguir la pista de estos conspiradores, la Inteligencia Militar descubrió la «Operación Jericó». En la noche del 11 de febrero, los principales líderes de la conspiración y un agente del Mosad israelí fueron arrestados y se reforzó la protección aérea de la capital venezolana. Otros implicados fueron arrestados el 12 de febrero. El día 20, las confesiones de los arrestados permitieron la detención de otro cómplice: el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma.



El alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, era el agente de enlace con Israel. Ledezma había viajado secretamente a Tel Aviv, el 18 de mayo de 2012, para reunirse con el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu y con el ministro de Relaciones Exteriores Avigdor Lieberman actuando como representante del jefe de la oposición venezolana, Henrique Capriles Radonski.

El presidente Nicolás Maduro compareció de inmediato en televisión denunciando a los conspiradores [1]. Mientras tanto, en Washington, la portavoz del Departamento de Estado hacía reír a los periodistas que recordaban el golpe de Estado organizado por Obama en 2009 en Honduras o más recientemente, en enero de 2015, en la intentona golpista de Macedonia, al declarar: «Esas acusaciones, como todas las anteriores, son ridículas. Es una política de hace tiempo, Estados Unidos no apoya las transiciones políticas por medios no constitucionales. Las transiciones políticas deben ser democráticas, constitucionales, pacíficas y legales. Hemos visto varias veces que el gobierno venezolano trata de desviar la atención de sus propias acciones acusando a Estados Unidos u otros miembros de la comunidad internacional por los acontecimientos en el interior de Venezuela. Esos esfuerzos reflejan falta de seriedad de parte del gobierno de Venezuela al enfrentar la grave situación que está confrontando.»
Para los venezolanos, este golpe de Estado abortado plantea un grave dilema: ¿Cómo mantener la democracia cuando los principales líderes de la oposición están en la cárcel por haber preparado crímenes en contra de la democracia?
Para quienes aún creen, erróneamente, que Estados Unidos ha cambiado, que ese país ha dejado de ser una potencia imperialista y que ahora defiende la democracia en el mundo, la «Operación Jericó» es un obligado tema de reflexión.

Estados Unidos contra Venezuela
En 2002, Estados Unidos organizó un golpe de Estado contra el presidente democráticamente electo Hugo Chávez Frías [
2] y posteriormente asesinó al juez venezolano a cargo de la investigación, Danilo Anderson [3].
 
En 2007, Estados Unidos intentó un cambio de régimen organizando en Venezuela una «revolución de color» con la participación de grupos trotskistas [4].
 
En 2014, Estados Unidos pareció renunciar a su objetivo y respaldó grupos anarquistas que realizaron innumerables actos vandálicos para desestabilizar Venezuela, lo que los venezolanos llaman la Guarimba [5].
[2] «Implicación de las redes secretas de la CIA para derribar a Chávez», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de mayo de 2002.
[3] «Nuestro amigo Danilo Anderson asesinado en Caracas», «¿La CIA detrás del asesinato de Danilo Anderson? », por Marcelo Larrea, Red Voltaire, 20 de noviembre y 20 de noviembre de 2004. “FBI and CIA identified as helping Plan Venezuelan Prosecutor’s Murder”, por Alessandro Parma, Voltaire Network, 11 de noviembre de 2005.
[4] «Venezuela: conclusion d’une année déterminante», por Romain Migus, Réseau Voltaire, 10 de octubre de 2008. Ver también la respuesta de Gene Sharp a nuestras acusaciones: « La Albert Einstein Institution: no violencia según la CIA», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 10 de febrero de 2005.
[5] «Estados Unidos contra Venezuela: la guerra fría se calienta», por Nil Nikandrov, Strategic Culture Foundation, Red Voltaire, 12 de marzo de 2014. «Las “guarimbas” de Venezuela: derecha embozada», por Martín Esparza Flores, Contralínea (México), Red Voltaire , 28 de abril de 2014.

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